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Entrevista de Odio de Clase (ODC) a Kimetz [2. parte]

 

La deriva reformista del MLNV, aparte de la practica institucional y la alianza con el nacionalismo burgués reaccionario, también se está manifestando en el terreno de las políticas internacionales en que un diario como es Gara, que más o menos es la voz no oficial del MLNV, lleve una línea de contemporización con el Imperialismo de EEUU y la Unión Europea y adopte posiciones muy cuestionables en conflictos como Siria, Iraq, Ucrania, etc. ¿Qué opinión tiene Kimetz de esto? 

Evidentemente, no hay una separación real entre las posiciones interiores y exteriores de la izquierda abertzale. Partiendo de que es lo interno lo que determina lo externo (y no al revés), la deriva claudicadora del MLNV le lleva, inevitablemente, a reconocer la legitimidad del imperialismo y sus bestialidades, ya que pretende integrarse en las estructuras del Estado burgués (hasta que pueda contar con su marco de explotación propio). Es cierto que en la transición que ha llevado adelante la izquierda abertzale para avanzar en “el proceso de paz”, Gara, como instrumento de la pequeña burguesía vasca, ha jugado un papel fundamental. Gara desde su creación en 1999 inició un cambio en la visión oficial que tenía la izquierda abertzale para ir allanando el camino de la socialdemocracia abierta, defendiendo los intereses que antes habían tratado de ocultar mostrando un ropaje obrero. Las consecuencias de esta deriva se están constatando con las luchas imperialistas que azotan al proletariado y seguirán haciéndose ver. Dada esta situación, quienes en nombre del marxismo-leninismo folclórico como son Boltxe y EHK siguen justificando y defendiendo a ultranza las acciones de la pequeña burguesía, una vez más constatan que son simples pero muy necesarias marionetas para mantener bajo la red a los elementos más disconformes de la izquierda abertzale. La legitimidad que le está dando a la UE como proyecto imperialista de segundo nivel que está o en gran medida sigue estando (no hay que olvidar las nuevas relaciones económicas que está abriendo Alemania con el mercado asiático) en las manos de EEUU es también para tenerlo en cuenta, pues han pasado de apoyar las luchas de liberación nacional como Argel o los procesos anti-imperialistas como el de Nicaragua, a defender una postura que abraza sin miramientos los intereses de la oligarquía financiera. Este hecho se da como antes hemos señalado porque el MLNV nació en una época donde las experiencias socialistas tuvieron una influencia en su seno, eso sí, sin llegar a comprender el órgano (PC) que realmente es el único capaz de desarrollar los intereses del proletariado para organizar y llevar hacia delante la revolución socialista. En el parlamento Europeo, la IA forma parte del Grupo Confederal Izquierda Unitaria Europea que lo constituyen, entre otros, partidos como: Syriza, Izquierda Unida, Podemos o el Sinn Féin. Estos partidos representantes de la socialdemocracia y pequeña burguesía son la capa más reaccionaria y vacilante del sistema, pues los partidos que han tenido una trayectoria más larga como la IA o el Sinn Féin en coyunturas concretas han tenido posiciones cercanas a las de la clase obrera, aunque esto, sin embargo, no quiere decir que se vuelvan parte de la clase obrera. Es importante señalar que siempre tenemos que ceñirnos a la posición objetiva estructural de la clase social a la que nos referimos.

¿Cree posible Kimetz una revolución en Euskal Herria y construir una Euskal Herria socialista e independiente sin destruir el estado capitalista español y sin que haya una revolución socialista o democrático-popular en todo el estado? ¿No cree Kimetz que sin destruir el Estado capitalista español es imposible que el pueblo vasco pueda ejercer su derecho a la autodeterminación y construir el socialismo? ¿Qué peso da Kimetz a la coordinación de la lucha de la clase obrera vasca con el resto de la clase obrera del estado y a la coordinación de las organizaciones comunistas y revolucionarias de todo el estado?

No, en absoluto. Creemos que la liberación nacional de Euskal Herria pasa por aplicar el marxismo-leninismo a nuestra realidad concreta. A su vez, uno de los aspectos fundamentales del socialismo científico es el internacionalismo proletario. El internacionalismo, como su propia formulación léxica indica, abarca la unión de la clase obrera más allá de las fronteras nacionales. El objetivo, como siempre, es el mayor beneficio para el proletariado, siempre en vistas a la toma de poder. Plantear una estrategia aislacionista nacional en Euskal Herria, bastión de la burguesía imperialista y nación con muy alto desarrollo económico, supone una violación del internacionalismo proletario en favor del más burdo nacionalismo burgués. Por lo tanto, semejante planteamiento puede tan sólo favorecer a una mediana o pequeña burguesía que ve impedido su desarrollo económico en el marco del Estado español, dada la supremacía de la gran burguesía vasca, bastión, a su vez, del Estado burgués.

Por el contrario, el Estado español es un Estado plurinacional, en el que existen varias naciones oprimidas. Pero estas naciones no son oprimidas por obreros vallecanos, sino que lo son por una alianza internacional de la burguesía del Estado español; la burguesía vasca, catalana, castellana, gallega o española se unen para explotar al proletariado y dominarle mediante el órgano estatal, a la vez que oprimen nacionalmente a nuestra patria (al igual que a Galiza y los PPCC) para mantener una unión de mercado en el marco del Estado. La solución ante este proyecto burgués tiene que pasar, inevitablemente, por su destrucción. Esta es la opción revolucionaria justa y la verdadera aplicación práctica del internacionalismo proletario y la liberación nacional en el marco de dominación político-militar del Estado español. Todo lo que no sea desarrollar un proceso de reconstitución (y posterior construcción) del PC en base a la unión del proletariado no solo supone negar la toma de poder en un amplio territorio y la destrucción de ese engendro burgués que es el Estado español (además de la liberación nacional del resto de naciones, no sólo de la propia), sino que significa, además, impedir la toma de poder en la propia nación vasca, ya que sería relativamente fácil combatir un movimiento revolucionario desde la ulsterización del proceso, cómo se ha venido demostrando en los movimientos de liberación nacional metropolitanos (Irlanda, Euskal Herria, Galiza, Córcega…).

Entendemos que el marco de toma de poder (y, por tanto, de organización) no es algo que deba decidirse bajo la premisa subjetivista de “hay varias vías para llegar al socialismo, elijamos la que más nos guste“, sino que es una cuestión fundamental marcada por las propias condiciones objetivas de la sociedad burguesa. Las condiciones objetivas existentes en nuestra patria son claras y concisas en ese aspecto: el desarrollo económico es el más alto del Estado español (con el de los PPCC), la burguesía nacional tiene, por tanto, un papel crucial en la gestión del Estado burgués, y a consecuencia, también en la opresión nacional de Euskal Herria; la oligarquía financiera vasca es, junto a la catalana, la más importante del Estado, y por ende el Estado español es su proyecto. Subrayamos, una vez más y todas las que sea necesario, que la dominación de la burguesía en el Estado español es de carácter internacional y que de tal carácter debe ser la revolución proletaria que destruya este engendro burgués. Para ello, es fundamental la reconstitución del Partido Comunista en el Estado español, como reflejo de esa unión internacional del proletariado, nuestra unión orgánica ante la del capital. Como decía Argala: “los trabajadores vascos no somos españoles ni franceses, sino única y exclusivamente vascos, y que lo que nos une con ellos no es la pertenencia a una misma nación sino a una misma clase“. Sobre esta frase que ha marcado al nacionalismo revolucionario entendemos que en igualdad de condiciones y aplicando el internacionalismo proletario efectivo sin lugar a dudas no existe ningún problema para estar orgánicamente juntos entre los que se consideren españoles, castellanos, vasco-españoles, vascos o navarros, pues nuestro objetivo es la fusión de las naciones y la superación de las barreras nacionales que nos impone la burguesía para poder explotarnos, por lo que se resolverían esas contradicciones que Argala no llego a materializar pues no comprendía que gran parte del movimiento comunista del estado en aquella época era revisionista. Nosotros al ser los elementos más avanzados y conscientes tenemos el deber de superar esas viejas barreras burguesas que están totalmente latentes e intentan dividir al proletariado revolucionario.

Euskal Herria es una nación con unos muy marcados rasgos culturales e identitarios y Kimetz lucha por conseguir la independencia y el socialismo para Euskal Herria. Pero Kimetz ¿se plantea la posibilidad de alguna unidad, basada evidentemente en el respeto de los rasgos identitarios del pueblo vasco y en un proyecto socialista, con el resto de los pueblos que forman parte del Estado Español? ¿Contempla Kimetz la posibilidad de que Euskal Herria formara parte de una futura Republica Socialista Federal o Confederal en el Estado español?

Entendemos que, si bien la revolución, como hemos expuesto previamente, debe destruir el Estado español, debe buscarse una forma de encuadrar a las distintas naciones bajo el poder proletario. En este sentido, no creemos que Euskal Herria deba encuadrarse en otro Estado español, lo que agudizaría la opresión nacional y la división entre Hegoalde e Iparralde; por el contrario, creemos que habría que constituir un Estado-comuna de corte confederal, para que Euskal Herria, junto a los Països Catalans, Galiza y España (con la posterior incorporación de Portugal, así como de los territorios vascos y catalanes bajo dominio francés a sus respectivas repúblicas) constituya una agrupación o unión de repúblicas socialistas ibéricas, a modo de mantenerse fuertes y unidos frente a la burguesía imperialista en su feudo histórico: Europa. De esta forma, mediante una independencia nacional combinada con una agrupación de repúblicas socialistas, se garantizaría el desarrollo nacional de las tres naciones previamente oprimidas por el Estado burgués español, ya que a diferencia de lo que sucedía en la URSS, no habría una nación que fuera cuantitativamente tan superior al resto (como lo era Rusia respecto a las demás), logrando una igualdad efectiva y prestando especial atención a la problemática lingüística.

La unidad en base a este tipo de agrupación es, por lo tanto, indispensable, ya que se necesita de un poder proletario centralizado lo suficientemente fuerte como para no capitular ante la amenaza imperialista, y más en un momento en el que no existe una superpotencia socialista (cómo pudieran ser la URSS o China en su momento) que garantice la supervivencia del socialismo en naciones con amplias limitaciones objetivas. La sustitución del internacionalismo proletario por una tendencia revolucionaria del nacionalismo (nacionalismo revolucionario) supone claudicar ideológicamente.

¿Qué relación tiene Kimetz con otras organizaciones comunistas y revolucionarias en el Estado Español y que intenciones tiene en este aspecto? ¿Qué organizaciones, colectivos o medios alternativos valora Kimetz positivamente?

Contamos con excelentes relaciones con otros destacamentos con presencia en Euskal Herria, especialmente con FRML y GKB. A su vez, no tenemos una mala relación con nadie especialmente, aunque muchas veces seamos infantilmente atacados. Valoramos muy positivamente la labor que hacéis en ODC, como medio de difusión alternativo y como aparato de concienciación, a la vez que agradecemos francamente el trato que tenéis hacia nuestra organización y su trabajo.

Pasando a otro punto, hoy el Movimiento Comunista tanto en el Estado español como internacionalmente vive momentos de gran confusión, división, dispersión y debilidad. ¿Qué opina Kimetz de esto y cómo se puede superar esta situación?

Creemos que muchas organizaciones están ancladas en limitaciones de los pasados episodios revolucionarios, lo que evita su progreso y el desarrollo del marxismo-leninismo como ideología y cosmovisión del proletariado. Por ello, consideramos muy importante analizar críticamente las limitaciones que ha tenido el proletariado durante su etapa en el poder, prestando especial atención a las causas de su derrumbe y las propias limitaciones arrastradas por los tres bastiones del poder proletario hasta hoy: la URSS (con el bolchevismo y sus limitaciones), la RPC (con el maoísmo y sus limitaciones) y Albania (con el hoxhismo y sus limitaciones).

La falta de autocrítica y el dogmatismo han llevado al MCE al distanciamiento del marxismo-leninismo (a su concepción ajena a las necesidades materiales actuales de la revolución), y por eso consideramos que debemos hacer un balance para volver a su senda, volver a hacer de la ideología proletaria una cuestión actual, vinculada a la práctica del movimiento. Algunas organizaciones plantean esto en forma de reconstitución ideológica; no obstante, el marxismo-leninismo no es estático, sino que su desarrollo ideológico va dialécticamente vinculado a la propia política revolucionaria y la situación de la lucha de clases en general No hay práctica sin teoría, no hay teoría sin práctica. Por lo tanto, creemos que somos los comunistas los que debemos volver a la senda del socialismo científico aplicando, precisamente, el análisis dialéctico para superar las limitaciones y desviaciones ideológicas del movimiento comunista internacional en el pasado siglo y hasta hoy. Si algo tiene el materialismo dialéctico es precisamente su capacidad de adecuarse a la actualidad, al análisis concreto de la situación concreta, y por eso decimos que es precisamente la dialéctica, la constante negación de la negación, la que hace tan actual al socialismo científico como base de la percepción proletaria (esto es, doblegar para extraer lo universal y desechar lo particular). Precisamente por su carácter dialéctico no necesita de una reconstitución, pero sí de una concepción adecuada a la situación material concreta que parece lejos de darse por parte del movimiento comunista actual, empeñado este (por lo general) en beber de lo viejo en lugar de concebir lo nuevo, lo que hace necesario un balance de la experiencia revolucionaria hasta hoy, así como de la propia actividad del enemigo de clase.

No es que la ideología haya que reconstituirla cada cierto tiempo, ni que haya que buscar el error fatal que nos alejó de la verdad universal, sino que la ideología se constituye constantemente en consonancia con la práctica. No es, por tanto, algo ajeno que esté dado desde un principio (lo cual supondría la concepción metafísica del mundo) y que simplemente se trata de aplicar correctamente, pero tampoco es algo que requiera de reconstitución, ya que somos los propios comunistas los que adoptamos concepciones determinadas por el contexto particular, concepciones de las cuales debemos superar sus limitaciones doblenegando para continuar el proceso dialéctico y también la ideología. De ahí, particularmente, la especial necesidad del balance de la pasada experiencia revolucionaria en la época de crisis política e ideológica actual de nuestra clase. Quizá la diferencia entre esto y la reconstitución ideológica sea más inherente al continente que al contenido, pero nos parece importante aclarar nuestra posición al respecto. Creemos que es fundamental pulir las diferencias ideológicas existentes en el seno del MCE mediante la lucha de dos líneas, para que ello desemboque en la vuelta al posicionamiento del marxismo-leninismo como ideología de vanguardia y la posterior reconstitución del PC. En esto sentido, la división no es sino síntoma de debilidad, tanto política como ideológica. Es el deber de los comunistas superar la paupérrima situación que vive la dirección proletaria en el momento actual, el primer paso para superar esta situación es reconocer la inapelable derrota sufrida por el proletariado hasta hoy, siendo derrotado por la burguesía, principalmente en el terreno ideológico.

En el MCI la situación es muy parecida, apenas con las excepciones de la India, Filipinas y Turquía. En la India, en movimiento naxalita sigue desarrollando la conquista del poder, aunque con ciertas desviaciones en forma de tentaciones de negociación con el Estado, pese a que parece que han superado ese tipo de limitaciones. En Filipinas, si bien no contamos con demasiada información, parece que el PC sigue desarrollando la guerra popular, y que se apoya, en gran medida, en los camaradas naxalitas. En ambos lugares el proletariado adopta el maoísmo, concepción del marxismo adecuada en cierto periodo de la experiencia revolucionaria pasada, pero que lastra ideológicamente al proletariado, asumiendo una concepción que no se adecúa con la realidad actual. De hecho, las limitaciones del propio maoísmo llevaron al referente de los camaradas de la India y Filipinas, al Partido Comunista de Nepal (maoísta), a la total claudicación en vísperas de la victoria. Limitaciones de otras ramas pero del mismo tronco (el maoísmo) hicieron perecer al Partido Comunista del Perú en pleno equilibrio estratégico. Es, por tanto, un problema principalmente ideológico el que el proletariado arrastra en la actualidad. En Turquía nos parece muy positiva la labor tanto del MLKP como del TKP/ML. Ambas formaciones están luchando contra el fascista Estado Islámico en Kobane, apoyando la liberación nacional de Kurdistán fuera de las fronteras turcas. Consideramos que este es el mejor ejemplo de internacionalismo proletario. No obstante, ambas organizaciones arrastran limitaciones ideológicas propias de la pasada experiencia revolucionaria que deben superar, el primero en forma de hoxhismo y el segundo en forma de maoísmo, superación que les llevaría a la unidad orgánica, en base a la concepción correcta de la lucha de clases en la actualidad. Por lo demás, podría decirse que el resto del MCI pervive en las mismas limitaciones que hay en el MCE, limitaciones que debemos superar para emprender la toma de poder de nuestra clase y el derrumbe de la tiranía burguesa.

ODC pensamos que hoy el Movimiento Comunista padece tanto los males de reformismo-revisionismo que no se plantea la transformación revolucionaria ni caminar hacia el comunismo, como por otra parte del izquierdismo delirante, el trotskismo filo-imperialista y aberraciones como que algunos seudo-izquierdistas llamen a Venezuela fascista o equiparen al agresor imperialista con la nación oprimida agredida llamando a la equidistancia y arremetiendo contra el país agredido como paso con la intervención imperialista contra Libia. Es decir el Movimiento Comunista padece en amplios sectores del mismo de graves desviaciones derechistas e izquierdistas delirantes y como se ha demostrado a lo largo de la historia los comunistas tienen que combatir ambas desviaciones. ¿Cómo ve Kimetz estas cuestiones? ¿No opina Kimetz que hay que combatir tanto a los que no se planean en el horizonte la transformación revolucionaria de la sociedad como a aquellos distorsionan la realidad y no hacen un análisis acertado de la realidad concreta del momento presente?

Efectivamente. Tal y como señaláis los camaradas de ODC, el MC padece tanto del revisionismo derechista (ya sea en vertientes dogmáticas, practicistas, economicistas…) como del revisionismo de corte izquierdista (teoricismo, aventurismo, voluntarismo, idealismo…). Ambas desviaciones son propias de la ideología burguesa implantada en el movimiento obrero, el revisionismo, que se divide en esas dos vertientes generales. No obstante, esa división es meramente formal, ya que adolecen ambas de la esencia revolucionaria del proletariado, soliendo representar a los sectores más radicales de la aristocracia obrera el derechismo y a los más radicales de la pequeña burguesía el izquierdismo.

No obstante, si bien hay sectores del MC que siguen sumidos en el izquierdismo (especialmente, en elementos que se dedican más a la marxeología que a la labor revolucionaria, como teoricistas vulgares), consideramos que el problema principal que afecta al MC, en particular en el Estado español, es el derechismo. Este derechismo suele estar basado en una teoría dogmática (materialismo vulgar) que lleva a la práctica economicista. Ello es consecuencia de la ausencia tanto de lucha de dos líneas como de autocrítica, lo que lleva a la incomprensión de los errores de concepción que llevaron a la derrota del proletariado en la etapa revolucionaria precedente. Estos errores de concepción han hecho que el marxismo-leninismo deje de ser la ideología de vanguardia, en favor de variopintas tendencias posmodernas que apuntalan la dominación burguesa. Es nuestro deber realizar un profundo trabajo ideológico, en base a la lucha de dos líneas, para retomar la senda revolucionaria que históricamente necesita nuestra clase, avanzando hacia la reconstitución del PC primero y hacia la ulterior alzada de la bandera roja en forma de dictadura revolucionaria del proletariado después. Tenemos un compromiso con la historia.

Para finalizar ¿qué luchas y qué proyectos tiene Kimetz para el presente y el futuro cercano?

Como decíamos, Kimetz se plantea a todos los plazos la reconstitución del PC, mediante la lucha de dos líneas (lucha ideológica) en el seno del movimiento comunista, y también en los movimientos populares de carácter anticapitalista en general (movimientos de resistencia espontáneos que normalmente se encuadran dentro de las asambleas antifascistas). Creemos fundamental dejar de lado el dogmatismo vigente en el MCEe, que no nos lleva sino a dejar las luchas democrático-populares en manos de movimientos pequeño burgueses. Nos referimos a la posición imperialista de muchas organizaciones revisionistas respecto a la cuestión nacional, como han demostrado pidiendo incluso el boicot a la consulta catalana. Otro importante ejemplo puede ser la negación de buena parte del MCEe de la lucha de dos líneas en el feminismo, y su incapacidad de reivindicar un feminismo de carácter proletario (que no es sino la histórica reivindicación comunista de emancipación de la mujer), dejando en manos del feminismo burgués (hablando siempre del feminismo como movimiento, no como ideología) todo lo referente al combate antipatriarcal. Podríamos seguir dando ejemplos, pero creemos que se ha entendido la esencia del planteamiento: supeditar las luchas democráticas al papel totalizador del marxismo. Así mismo, comprobamos que todas aquellas organizaciones del MCEe que se empeñan en seguir luchando por lo viejo en lugar de reivindicar lo nuevo acaban quemados por la falta de progreso y abrazan, en números casos, alguna teoría posmoderna que les salve de las viejas limitaciones ideológicas acumuladas en sus respectivas organizaciones. Ante eso, es fundamental reivindicar el balance de la pasada experiencia, superar sus limitaciones y volver a situar al marxismo-leninismo a la cabeza del progreso humano, como cosmovisión de inapelable actualidad pero de necesario y constante desarrollo.

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Entrevista de Odio de Clase (ODC) a Kimetz [1. parte]

¿Qué es KIMETZ, cuando nació y que objetivos persigue? También ¿Cuáles son sus planteamientos políticos e ideológicos?

Kimetz es una organización comunista de Euskal Herria que tiene como objetivo principal alcanzar la sociedad comunista, sinónimo de la emancipación de la humanidad y del fin de la opresión y sus causas (clases, géneros, racismo, nacionalismo…). Para ello, es tarea indispensable la reconstitución del comunismo y del Partido Comunista.

Kimetz nació en el año 2000 con el objetivo de constituir un Partido Comunista que pudiese guiar a un MLNV ya absolutamente culturalista, por la vía de la revolución socialista, a la vez que se asumía el maoísmo sin haber estudiado a conciencia las limitaciones de su desarrollo, su concepción en un periodo determinado y la derrota del proletariado en el seno del Partido y el Estado chinos, pese a los intentos de volver la lucha de dos líneas a la senda proletaria mediante la Revolución Cultural. No obstante, tampoco se había realizado un análisis lo suficientemente correcto sobre lo que suponía el MLNV, lo que llevaba a Kimetz a un aislacionismo nacional absolutamente ajeno a las necesidades inmediatas del proletariado vasco, que entendemos que pasan por la destrucción de los Estados español y francés, como órganos de dominación de clase, que someten al proletariado mediante la coacción y la represión (así como persuasión y adoctrinamiento) en base a las relaciones económicas que permiten a las burguesías de ambos Estados extraer la plusvalía mediante la explotación. Por tanto, el desarrollo de la lucha de dos líneas en el seno de Kimetz ha girado principalmente entorno a la cuestión nacional, entendiendo que la línea revolucionaria ha conseguido plasmar los principios proletarios justos (que pasan por la destrucción de los Estados, baluartes de la clase dominante), si bien esta rectificación nos ha costado la pérdida de algunos militantes.

Por tanto, podría decirse que la base actual de nuestros objetivos es la reconstitución, proceso inalienable a fin de articular el movimiento revolucionario que dé sepultura a la dominación burguesa; y que para ello, tomamos como bandera la unidad del proletariado, “proletarios de todos los países, uníos”, por encima de las tendencias nacionalistas (tanto de la nación oprimida como de la opresora) que lastran de forma inaceptable el proceso de reconstitución política que debe asumir el movimiento comunista. Así mismo, actualmente estamos haciendo todo lo posible por superar las limitaciones que han lastrado históricamente a nuestra organización, haciendo un constante balance sobre nuestros errores, para servir desinteresadamente a los intereses del proletariado. Consecuencia de este proceso de lucha de dos líneas en nuestro seno son tanto el abanderamiento del internacionalismo proletario frente al aislacionismo nacional como la firme apuesta por la reconstitución, superando las limitaciones del Movimiento Comunista que han llevado a la derrota del proletariado tanto en su etapa en el poder como en los procesos que intentaban alcanzar este punto.

¿Cuál es la situación actual en Euskal Herria tanto política como económica? ¿Cómo se desarrolla actualmente la lucha de clases en Eukal Herria?

Empecemos por Hegoalde:

Económicamente, si bien la crisis del capitalismo ha golpeado económicamente al proletariado en forma de paro, desahucios, recortes, etc., no es menos cierto que existen una aristocracia obrera y una pequeña burguesía fuertemente consolidadas a consecuencia de la inestabilidad que el MLNV le causaba al Estado y sobre todo por las fuertes luchas obreras que se desarrollaron en los años 60 y 70 que tuvieron gran importancia. Entonces, el Estado optó por fortalecer la estabilidad económica para evitar males mayores, la cual ha mantenido el tipo pese a la situación económica. En lo que a la burguesía nacional respecta, se ha visto perjudicada por la “marca España”, pero mantiene unos números de exportación superiores a los de su equivalente estatal. No obstante, mantiene una posición muy cómoda dada la autonomía y el concierto económico de la CAV. Por último, la burguesía monopolista trata de acaparar mayor cuota de mercado, pero padece lo que Marx llamaba la tendencia a la baja del rendimiento del capital, dadas las contradicciones inherentes al propio desarrollo capitalista.

Políticamente, la situación económicamente consolidada tanto de la pequeña burguesía como de la aristocracia obrera, se traslada en un conglomerado de organizaciones potentes que representan sus intereses. Tenemos, por un lado, a la pequeña burguesía nacionalista que representa EH Bildu, firme defensor del marco de explotación propio, a la vez que parece clamar por que alguna superpotencia imperialista les adopte e impulse el modelo Kosovo en Euskal Herria.

De igual manera, tenemos al novedoso Podemos, representante de una pequeña burguesía en recomposición y que parece haberse enfadado con la oligarquía financiera después de que esta rompiera el pacto social del 78, que consolidó la participación del resto de sectores de la burguesía en las estructuras del Estado, cambiando, a su vez, la forma de dominación de clase a una democracia burguesa que no deja de mantener su esencia fascista, debido a la farsa orquesta en la mal llamada Transición. La peculiaridad del Estado español, que rompe con la tradicional forma burguesa de Estado-Nación, nos sitúa en un Estado plurinacional, basado en la alianza de la burguesía de las diferentes naciones y la superioridad de la nación castellana frente al resto. A su vez, esto nos lleva a que la gran burguesía no monopolista y parte de la burguesía media vasca (componentes de la burguesía nacional vasca) se agrupen bajo las siglas del PNV, su histórico representante. Esta burguesía nacional tiene el control de parte de la tarta, gestionando las instituciones burguesas españolas de Euskal Herria. Ello le lleva a una situación especial a la hora de posicionarse en la materia nacional, buscando mejorar su situación (muy cómoda por la autonomía y el concierto económico) pidiendo la ampliación de competencias al Estado, mayores cotas de autogobierno, etc., pero sin apostar firmemente por una independencia que generaría incertidumbre económica y política. En este sentido, lo que más preocupa a la burguesía nacional es la posible salida de la UE que esta conllevaría, lo que supondría una gran penalización para las cuantiosas exportaciones (en torno a un tercio del total) que se dirigen a Francia y Alemania. Del mismo modo, tenemos a quienes cortan realmente el bacalao por estos lares: las oligarquías financieras de España y Francia. En Hegoalde, la oligarquía financiera, que tampoco es homogénea, tiene dos vertientes, representadas históricamente por el bipartidismo: por un lado el PP, recauchutado de lo que en su día fue FET y de las JONS, representante histórico de la oligarquía; por otro lado, el PSOE, partido fundando con el objetivo de consolidar y representar los intereses de una oligarquía muy vinculada a la UE y especialmente a Alemania (no fue por casualidad impulsada su creación por la Fundación Ebert, una marca del SPD). En cuanto a nuestra clase, el proletariado, tiene una carencia principal en el momento histórico actual: la inexistencia de su instrumento político, el Partido Comunista. Por ello, la labor principal de Kimetz es la reconstitución del partido de nuevo tipo en el Estado español (así como en el francés), como garante de la unidad internacional del proletariado en el marco de dominación político-militar burgués y dirigente del proceso revolucionario que dé sepultura al orden de opresión vigente.

En su momento el MLNV tuvo la virtud de ser punta de lanza en el estado español en la lucha contra el franquismo y por una ruptura democrático-popular con el mismo. También tuvo la virtud de nuclear una amplia alianza o unidad popular (Herri Batasuna) en Euskal Herria en cuyo interior convivían sectores comunistas, revolucionarias y democráticos que encabezo importantes y combativas luchas y que dentro del estado representaba lo más avanzado de las luchas populares. Sin embargo ODC tiene la impresión que todo ello se ha dilapidado con la actual deriva reformista de la izquierda abertzale y que la misma ha acabado insertada en el estado que antes combatió. ¿Qué opina Kimetz de esto?

Creemos que la pequeña burguesía ha hecho del MLNV su cortijo particular, manejándolo a su antojo y ansiando que alguna potencia imperialista les adopte para crear su Kosovo particular en tierras vascas. Solo de esta forma puede entenderse su posición atlantista (aunque por la poca vergüenza que les queda, lo hagan con la boca pequeña) en el conflicto ucraniano, en las primaveras árabes orquestadas por estos o en la Guerra Civil de Siria (en estos dos últimos conflictos, no han vacilado un ápice a la hora de dar palmas al expolio imperialista).

Principalmente, la caída de HASI, la cual tenía una tendencia marxista, y la hegemonía culturalista en el seno del MLNV hicieron que el sector obrerista quedara relegado de la dirección del proceso independentista. Entendemos que el MLNV tuvo muchas miras puestas en el desarrollo de los procesos sociales de Nicaragua y El Salvador, siendo consecuentes en su deriva culturalista.

Uno de los rasgos principales de los tres procesos fue la existencia de una unidad popular que aunaba en su seno las diferentes tendencias clasistas que apoyaban los procesos revolucionarios. Al caer el sector obrerista, la unidad popular pasó de ser una coalición a ser una formación única, en manos de una pequeña burguesía culturalista que lo homogenizó. Ello llevó, entre otras cosas, al abandono de las bases del proceso hasta el momento, teniendo la negociación con el Estado como único objetivo de la lucha armada. Cuando se da la posibilidad (como se dio en Nicaragua y El Salvador) se claudica en favor de la convivencia. En Nicaragua y El Salvador se llamaron elecciones libres (para la burguesía, claro) como consecuencia del éxito de las negociaciones, mientras que en Euskal Herria se siguió a la deriva hasta que se apostó por la vía unilateral.

Los comunistas sabemos que todo proceso social es un proceso multilateral, en instancia principal derivado de la lucha de clases. En este sentido, la izquierda abertzale abandera la metafísica para intentar justificar su claudicación, que no es sino consecuencia de su intento de integración en el bloque imperialista.

En el pasado no muy lejano la estrategia política del MLNV pivotaba en torno a dos ejes, el llamado bloque político-militar. Frente a esta estrategia del MLNV el Estado Español ha desplegado una respuesta represiva que llevo al casi desmantelamiento policial del eje militar y al arrinconamiento del eje político, lo que se ha traducido en una situación de gran debilitamiento del MLNV. En opinión de ODC esto es una realidad y para avanzar lo mejor es ser honestos. Por así decirlo la estrategia política del MLNV estaba en un callejón sin salida desde hacía tiempo y se imponían por necesidad cambios en esta estrategia. Sin embargo cambiar la estrategia o adecuarla a la realidad concreta no tiene que significar la claudicación o la renuncia a tus objetivos políticos ni dejar la combatividad y adentrarte en el pesebre. Pero parece ser que por desgracia para el MLNV si ha significado un giro notable hacia la derecha y hacia la inserción en el sistema capitalista español. ¿Cómo valora Kimetz esto? ¿Qué responsabilidad tienen los comunistas y revolucionarios que trabajaban dentro del MLNV en no poder haber evitado esta deriva reformista?

Primeramente, consideramos que el fracaso del MLNV en su vertiente militar se debe a una línea militar errónea. La lucha armada del proletariado debe estar siempre encaminada a estructurar el Nuevo Poder, y no a presionar al Estado para entablar una negociación. En este sentido, el MLNV desarrolló la lucha armada en base al terrorismo (terrorismo no como la forma peyorativa y moralista que nos vende la burguesía, sino como táctica objetiva y correcta en algunas situaciones, como lo fue el Terror Rojo en la Guerra Civil Rusa), siendo una labor meramente de cuadros militantes. En este aspecto, se siguió la conocida dialéctica revisionista acción-represión, de la que ya el propio Pertur advirtió de sus limitaciones en la Ponencia Otsagabia, allá por los lejanos años 70. Aquello llevó a la lucha armada a un callejón sin salida, más allá de la laberíntica liquidación postnegociacionista con el Estado, lo que no hubiera dejado de ser una rendición por incapacidad asumida. No obstante, la línea militar estratégica y general del proletariado, si bien puede plantearse este tipo de actuaciones como cuestiones tácticas, deben tener un carácter de masas que conduzca a la autoconsciencia del proceso revolucionario. No puede limitarse a actuar para crear tensión social y presionar al Estado, sino que debe tomar posiciones y abrir frentes para ir tomando el poder a medida que se destruye el Estado.

Entendemos que la deriva reformista, como hemos señalado previamente, surge de la nula compresión de la teoría revolucionaria del proletariado, de la cual su máxima expresión y herramienta de emancipación es el Partido. El error, por lo tanto, comienza al hacer un análisis incorrecto para llegar al socialismo que tanto han reivindicado y nunca argumentado para poder aglutinar a diferentes sectores del pueblo trabajador, lo que nace de las propias limitaciones del movimiento revolucionario (bolchevismo principalmente) en la pasada experiencia revolucionaria, lo que nos lleva a un fundamental proceso de reconstitución política y lucha ideológica, a fin de volver a levantar la bandera roja que ilumine al proletariado para el asalto del cielo.

A su vez, esto se traduce en la liquidación de HASI y la hegemonía culturalista en el MLNV. Como decimos, el liquidacionismo y la caída del MLNV en brazos del imperialismo atlantista era cuestión de tiempo. La pequeña burguesía, sector históricamente vacilante de la clase dominante, no puede enfrentarse a un Estado imperialista moderno si no se pone bajo la dirección del proletariado. Ante la crisis política e ideológica del proletariado, reflejada en la inexistencia de su Estado Mayor (PC), a la pequeña burguesía vasca no le queda otra que entenderse con la oligarquía financiera. De ahí su apoyo a las primaveras árabes de 2011, su apoyo al fascismo ucraniano o a los “rebeldes sirios”. Evidentemente, dentro de la izquierda abertzale existen contradicciones y personas que se niegan a hacerle el juego al atlantismo, pero la posición oficial de la izquierda abertzale, así como del GARA, un panfleto que hace de vocero del oficialismo, es cruelmente tajante cuando analiza la geopolítica, y casualmente, golpean contra Corea del Norte, Irán, Siria, la Ucrania Antifascista, o previamente contra la Libia de Gadafi, todos ellos enemigos declarados del imperialismo atlantista.

Como decíamos antes el MLNV creo una amplia Unidad Popular en cuyo interior había sectores muy diversos. Desde los sectores simpatizantes con el MLNV quizá idealizamos el peso de los sectores comunistas y revolucionarios dentro del mismo pues al final se ha constatado que quien llevaba el peso de la dirección y marcaba las pautas era la pequeña burguesía y la ideología abiertamente socialdemócrata y nacionalista burguesa. Incluso comparando la ideología socialdemócrata y nacionalista predominante en la actual izquierda abertzale oficial con el llamado “socialismo del siglo XXI” ODC sostenemos que esta es mucho más derechista que el “socialismo del siglo XXI” pues este último en América Latina ha significado reformas impensables hace años en esos países y el proyecto de la político de la izquierda abertzale está condenado, en el marco de la Europa capitalista e imperialista, a no pasar de ser un reformismo muy limitado. ¿Que opina Kimetz de esto?

Cómo bien decís los camaradas de ODC, el socialismo del XXI tiene un significado diferente en un Estado imperialista o en un Estado dominado por el imperialismo. En este último caso, la consigna muestra las aspiraciones de una nueva burguesía nacional de liberarse del yugo del imperialismo (en el caso de América Latina del estadounidense), por lo que se buscan acuerdos comerciales con otro bloque imperialista (el sino-ruso) para adoptar un desarrollo económico progresivo (o más al menos de lo que ofrece la burguesía estadounidense.) Este hecho, a su vez, se ve impulsado por una práctica populista (lejos de lo que señalan los medios de comunicación, una tendencia ideológica propia de sectores no monopolistas de la burguesía) que se traduce en el mejoramiento de las condiciones materiales de la pequeña burguesía y el campesinado, principalmente.

En cambio, en un Estado imperialista, la prédica del socialismo burgués (llámese del siglo XXI, o como se quiera) supone reestructurar la cadena imperialista en descomposición, debido a la crisis general del capitalismo. Esto es lo que significa el planteamiento socialista de la izquierda abertzale, al igual que el de Podemos.

Igualmente, estamos de acuerdo con vuestra afirmación inicial: muchas veces se busca una dicotomía comunismo-socialdemocracia, y extrapolándolo al MLNV se llega a la conclusión de que Sortu es socialdemócrata mientras que Herri Batasuna era comunista, o en casos más cuerdos que estaba dirigida por comunistas. La realidad material es mucho más cruda, pues ni Herri Batasuna contaba con un proyecto proletario capaz de derrocar a la burguesía, ni existían sectores dentro de HB capaces de dirigir al MLNV por la senda de la revolución proletaria (ni siquiera HASI). De hecho, el MLNV se ha mantenido anclado en sus propias limitaciones hasta hoy, que no son diferentes de las que han llevado al fracaso de las primeras revoluciones proletarias en el siglo XX.

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