Auzi Nazionala

Análisis sobre el proceso independentista de Catalunya

La burguesía nacional catalana ha convocado elecciones “plebiscitarias”, como sustituto del referéndum. Este es un suceso de suma importancia en la historia de Catalunya y del Estado español, y por ello necesita un análisis minucioso para determinar los movimientos que se podrían dar en la correlación de fuerzas. De todos modos, nosotros no creemos que unas elecciones burguesas convencionales puedan ser el medio de decidir el futuro de la nación catalana, aún más teniendo en cuenta que ya está celebrado el referéndum, mediante el cual se aprobó la independencia con el 80% a favor y que más tarde fue incumplido por la burguesía.

Contradicciones

Como decía Lenin «para la revolución no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la revolución es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan. Sólo cuando los “de abajo” no quieren y los “de arriba” no pueden seguir viviendo y gobernando como antes, sólo entonces puede triunfar la revolución». Siendo el Partido Comunista el dirigente de la revolución, al PC le toca claramente organizar la revolución, crear las condiciones necesarias para ella: los subjetivos (que los “de abajo” no quieran) y, en la medida de lo posible, los objetivos (que los “de arriba” no puedan). Aunque las condiciones objetivas, en un principio, las crearía el propio desarrollo del capitalismo –imperialismo- y las contradicciones, disputas y guerras entre distintas burguesías, el PC ha de fortalecer y avivar esas luchas para que la burguesía sea más débil.

El proceso independentista de Catalunya ha creado claramente contradicciones entre la burguesía catalana y española y, por lo tanto, la continuación y el desarrollo del proceso mantendría esas contradicciones y, posiblemente, las agravaría. Pero las contradicciones y luchas que crea no son solamente entre la burguesía de Catalunya y la de España, sino que también podría crear contradicciones entre el bloque imperialista “de occidente” y los BRICS: al estar la UE en contra de la independencia de Catalunya y ponerle obstáculos para entrar en ella, los BRICS podrían aprovechar la situación para comenzar a establecerse en Europa, avivando las contradicciones entre ambas potencias imperialistas. Además de eso, son conocidas las buenas relaciones entre Israel y Catalunya, pudiendo crear contradicciones dentro incluso del bloque imperialista “occidental”. Resumiendo, el proceso independentista bien podría crear o agravar las contradicciones entre los dos bloques imperialistas, entre dos burguesías de un mismo Estado y dentro de un bloque imperialista.

Por eso, ante el 9-N manifestamos que la elección correcta era el SÍ-SÍ, ya que esta conllevaba la continuación del proceso independentista y, por lo tanto, la creación o agravación de las contradicciones entre distintas burguesías y bloques imperialistas. Es por eso por lo que no podríamos bajo cualquier consigna pseudorrevolucionaria hacer frente al proceso independentista, ya que sería apoyar el fin de la lucha entre la burguesía y, al fin y al cabo, posicionarnos contra el debilitamiento de la burguesía.

Por eso, como tenemos que tratar de que la burguesía sea más débil, tenemos que avivar y fortalecer esas luchas, denunciando los intereses reales de la burguesía catalana y que las masas populares lo comprendan (ya que no vale decir que nosotros teníamos razón cuando la burguesía se eche para atrás, tal y como hizo el KKE en Grecia con el referéndum; ya que sólo teniendo la razón no se puede vencer, para la revolución es necesario que las masas entiendan la verdad y hagan suyas las posturas revolucionarias), y para que lo entiendan no es suficiente con la agitación y propaganda que lo denuncie, sino que la experiencia de las masas también tiene una vital importancia. Por lo tanto, en el proceso independentista no podemos limitarnos a denunciar los intereses de la burguesía catalana, debemos tratar de exteriorizar y sacar a la luz sus objetivos para que las masas puedan comprobar que la burguesía catalana no busca la liberación nacional del pueblo catalán y, en cambio, el proletariado revolucionario sí lo hace. Para que mediante la experiencia se den cuenta de que es el proletariado el que mayor interés tiene en conseguir el derecho de autodeterminación y la liberación nacional de los Països Catalanas, y que sólo él puede darle al movimiento independentista la postura contra la opresión nacional y todas las demás opresiones.

La liberación nacional

El objetivo de los comunistas es acabar con todas las opresiones. Si bien algunas de esas opresiones tan solo pueden solucionarse mediante el socialismo; otros, en cambio, pueden solucionarse en gran medida (si no totalmente) bajo el capitalismo, por ejemplo, la opresión nacional. Esto no quiere decir que al poder solucionarse antes deban tener mayor prioridad y que para lograrlo haya que juntarse con otras clases tácticamente sin que esté subordinada a una estrategia revolucionaria, ya que toda táctica que no esté bajo una estrategia revolucionaria sólo llegará a ser una táctica reformista. Porque, como hemos afirmado debemos terminar con todas la opresiones y la única forma de hacerlo es mediante la revolución, por lo tanto, la lucha contra las opresiones que puedan solucionarse bajo el capitalismo, debe estar subordinada a la lucha contra todas las opresiones –es decir, a favor del socialismo-, ya que esta es la única forma de acabar con todas las opresiones. Por el otro lado, de aquí no se desprende que si no es bajo el socialismo no se ha de tratar de acabar con las opresiones que tienen salida bajo el capitalismo, como ciertas organizaciones del MCEe creen. La consigna es simple: luchar contra las opresiones que tengan salida democrático-burgués, subordinándolo a la lucha contra todas las opresiones.

Después de esta necesaria aclaración, tomemos el tema que nos corresponde. Es sabido que la liberación nacional (si no es completamente, en gran medida) se puede conseguir en el capitalismo, es decir, que la opresión nacional tiene una salida democrático-burguesa; aunque no en modo general, como si un “mundo capitalista” sin opresión nacional fuera posible, pero en ciertos casos particulares sí que es posible.

«Lo que sí se puede [hacer], incluso dentro del marco del capitalismo, es reducir al mínimo la lucha nacional, minarla en su raíz, hacerla lo más inofensiva posible para el proletariado» , luchando por el derecho de autodeterminación para conseguirlo, ya que con ello «la socialdemocracia se propone como objetivo poner fin a la política de opresión de las naciones, hacer imposible esta política y, con ello, minar las bases de la lucha entre las naciones, atenuarla, reducirla al mínimo».

A favor de esto tenemos que hacer los comunistas, a favor de reducir la opresión nacional al mínimo posible y aunque la tendencia del imperialismo a la reacción dificulta en gran medida este quehacer en cierta medida, sigue siendo posible conseguirlo bajo la dominación burguesa. Por lo tanto, no vale decir que hay que dejar la cuestión nacional y el derecho de autodeterminación para el socialismo. ¡Si es factible en el capitalismo, hagámoslo teniendo la total liberación siempre como objetivo! En cuanto que estamos contra todas las opresiones, no podemos negarnos a suavizar cualquier opresión. En el caso de las naciones no podemos negarnos a luchar por el derecho de autodeterminación, ya que para aminorar las luchas entre las naciones «es necesario democratizar el país y dar a las naciones la opción de desarrollarse libremente».

En cuanto a Catalunya, en cambio, no se puede decir, en un principio, que sea un movimiento por la liberación nacional de una nación, ni siquiera que el referéndum sea para materializar el derecho de autodeterminación. Ya que el derecho de autodeterminación es un derecho de la nación –o por lo menos de la parte de la nación que está bajo un mismo Estado- y en el caso catalán no se propone la libertad de separación de toda la nación, sino de una parte de la parte que está bajo el dominio del Estado español, por lo que, no es posible, definirlo, sin más, como derecho de autodeterminación. Teniendo en cuenta los objetivos de la burguesía catalana y que Catalunya es la parte más poderosa económicamente de la nación catalana, es lógico que el movimiento independentista se limite a Catalunya. Además, por el momento, la burguesía catalana no tiene la capacidad de crear y dirigir un movimiento que presione al Estado en toda la nación catalana, en cambio, en Catalunya sólo sí (tal y como lo demuestra el propio movimiento independentista). Por lo tanto, al limitarse el movimiento a una sola parte de la nación, no podemos decir que sea un movimiento por la liberación nacional de los Països Catalans. Esto no quiere decir que no debamos apoyar este movimiento, tanto para tratar de que el movimiento independentista se convierta en un movimiento por la liberación nacional –subordinando esta liberación a la lucha por el socialismo-, como por las contradicciones antes mencionadas.

Por lo tanto, es necesario dejar claro la necesidad de hacer el referéndum en toda la nación –o, por lo menos, en la parte del Estado español- ya que sólo así se conseguiría materializar el derecho de autodeterminación. Es cierto, en cambio, que bajo el capitalismo el derecho de autodeterminación se dé de una forma real, pero esto no quiere decir que mientras dure el capitalismo no se haya de luchar por el derecho de autodeterminación, sino todo lo contrario. Es necesario formular y poner en práctica todas las reivindicaciones de la democracia política, no a la manera reformista, sino al modo revolucionario; no dejándose constreñir por los marcos de la legalidad burguesa, sino rompiéndolos.

Resumiendo, tenemos que tratar de convertir el movimiento que hoy en día está bajo los intereses de la burguesía catalana, que tiene como objetivo “el derecho a decidir” y que casi-casi sólo sirve para crear contradicciones, en un movimiento por el derecho de autodeterminación –y, por lo tanto, por la liberación nacional- a nivel nacional, logrando además crear contradicciones en la burguesía catalana al desviarse de sus objetivos. Y como consecuencia de eso, logrando separar a las masas de la burguesía catalana y acercándolas al proletariado revolucionario que permanece firme.

La tarea internacionalista

Además de esto, cabe señalar (aunque sea muy brevemente) las tareas internacionalistas que los comunistas tenemos respecto a la cuestión nacional. En cuanto a esto, aunque el proletariado de la nación opresora y de la nación oprimida tienen el mismo objetivo, los quehaceres de cada uno de ellos son distintos. Por un lado, el proletariado de la nación opresora (el de España en nuestro caso) «debe exigir la libertad de separación política de las naciones y colonias que “su” nación oprime». Los proletarios de la nación oprimida, en cambio, (es decir, el de los Països Catalans) «deben defender y poner en práctica con especial ahínco la unidad completa e incondicional, incluyendo en ello la unidad organizativa, de los obreros de la nación oprimida con los de la nación opresora», debido a que, es necesaria «la alianza más estrecha, indisoluble, de la lucha de clase de los proletarios de todas las naciones de un Estado determinado» . Para materializar esa alianza y que el centralismo democrático sea realidad es necesario que le Partido sea uno, pero esta unidad sólo será posible cuando se dejen a un lado todos los nacionalismos y, en su lugar, pasemos a abrazar el internacionalismo proletario. Tristemente, hoy en día, estas tareas internacionalistas no están claras en el MCEe, ya sea por los que en la realidad rechazan el derecho a la separación política (mediante argumentos sin sentido que en seguida analizaremos), como por los que rechazan la unidad del proletariado de todo el Estado; unos cayendo en el nacionalismo español y los otros en el nacionalismo de la nación oprimida (siendo el primero más reaccionario). Aún así este tema no lo desarrollaremos más ya que no es el objetivo de este trabajo.

La postura del PCPE y otras organizaciones del MCEe

Algunas organizaciones del MCEe, al posicionarse en contra del proceso independentista, argumentan que el proceso no está bajo la dirección del proletariado y también que el Estado catalán que fuera a crearse sería burgués. Otra excusa usada por estas organizaciones es la de la unidad de clase. Estos argumentos pseudomarxistas son reflejo, al fin y al cabo, del nacionalismo español de estas organizaciones, que trataremos de demostrarlo en las siguientes líneas:

1- Estando claro que el proceso independentista no está dirigido por el proletariado, ¿quién es el que dirige la posición contraria al proceso independentista? ¿No es acaso la burguesía española la que lo dirige? Por lo tanto, si los dirigentes de esta lucha son la burguesía española y catalana, esta lucha entre ambas ha de debilitarlas mutuamente y esto ha de ser lógicamente beneficioso para el proletariado, como hemos señalado anteriormente. Por otro lado, “puede” que la razón para que el proletariado no dirija esta lucha sea que le falte la herramienta para hacerlo, que no es otro que le Partido Comunista. “Pero, ¿es que no sabes leer el nombre de nuestra organización? –nos dirán ellos- El PC somos nosotros”. Bien pues, si eso fuera así deberíais de tratar de hacer al proletariado dirigente de esta lucha democrática, dejando a un lado las quejas y lamentos; para que mediante esa dirección el movimiento tenga por objetivo el derecho a la autodeterminación, para agravar las contradicciones entre las burguesías e incluso en la propia burguesía catalana, al obligarle a elegir entre la dirección del proletariado revolucionario y el abandonar sus aspiraciones, dejando claro ante las masa obreras y populares los objetivos reales de la burguesía catalana y haciéndoles ver en los comunistas los que más firmemente se muestran contra todo tipo de opresión, acercando así a estas masas a la lucha por el socialismo.

2- Estando claro que el Estado Catalán independiente sería capitalista, ¿qué es pues el Estado español? “Capitalista, claro, ¡pero ojo! Nosotros en el referéndum metimos papeletas por el Estado Socialista”, boicoteando el referéndum mediante el cual Catalunya tenía que mostrar sus objetivos y deseos; pero eso sí, ¿boicotear las elecciones para cualquier institución española? ¡De ninguna manera! Y es que las elecciones que el Estado español celebra casi cada año para disfrazar su naturaleza de clase cobran mil veces más importancia que un referéndum que se hace por primera vez y bajo la amenaza del Estado y sus militares. ¿Quién puede no ver que las elecciones para las instituciones del Estado español desestabilizan considerablemente el sistema democrático-burgués y que el referéndum que podía debilitar a la burguesía, en cambio, sólo fortalecía la dominación de la burguesía? ¡De nada sirve tener una postura revolucionaria firme ante las dudas, atrayendo así a las masas; es mucho mejor meter una papeleta que no va a ningún lado, pero, eso sí, “a favor del Estado socialista” mientras rechazan al movimiento democrático-popular y ayudan a estabilizar la democracia burguesa! ¡esa es la verdadera tarea de los comunistas!

3- Si en nombre de la unidad de clase rechazan el movimiento nacional catalán y teniendo en cuenta que la unidad de clase es siempre necesaria, podríamos suponer que estas organizaciones nunca apoyarían ningún movimiento nacional, pero es bien sabido que el marxismo-leninismo no tiene esta actitud frente a los movimientos nacionales, ya que apoya los movimientos nacionales que puedan debilitar el capitalismo. Además, podemos suponer que bajo el capitalismo siempre rechazarán el derecho a la autodeterminación, por considerarla contraria a la “unidad de clase”, ya que la unidad de clase es siempre fundamental. De sobra sabemos también que no es esto lo que el marxismo-leninismo defiende. Por otro lado, sería interesante saber de qué unidad de clase hablan, ¿es que existe en el Estado español el Partido Comunista capaz de hacer real esa unidad? Por último, parece que no entienden que la unidad de clase y el derecho de autodeterminación no están contrapuestos, que mediante la aplicación del internacionalismo proletario ambos van de la mano y que, al fin y al cabo, rechazar el derecho a la autodeterminación en nombre de la unidad de clase no puede ser muestra más que de su nacionalismo español.
Estas organizaciones, por miedo a ayudar a la burguesía catalana y al nacionalismo catalán, acaban haciéndole el juego a la burguesía y al nacionalismo de la nación opresora, aún más reaccionario que el primero. Reivindican la unidad de clase del proletariado de todo el Estado, obviando que esa unidad es imposible sin el reconocimiento real del derecho de las naciones oprimidas a separarse. Reivindican el internacionalismo proletario ignorando que ese internacionalismo es incompatible con su nacionalismo –y con cualquiera-. ¡Excelente ese Partido comunista vuestro!

En el camino del Partido Comunista

Pero los comunistas no vivimos de ilusiones y mentiras, afrontamos la realidad para ser capaces de transformarla. Aunque consideremos que todo lo expuesto anteriormente sea justo, es imposible llevar adelante acertadamente las tareas planteadas mientras no exista el Partido Comunista, y el PC no existirá porque una organización se autodenomine así, ni porque varias organizaciones se unan reivindicando que su unión ha creado el PC. El PC no existirá mientras no tenga una práctica guiada por una teoría revolucionaria y una teoría enriquecida por una práctica revolucionaria. Es por eso que la (re)constitución del Partido es la principal tarea de hoy en día, porque sin él es imposible, entre otras cosas, aprovechar las condiciones creadas por el proceso catalán para la revolución socialista. Por eso, siendo nuestro primordial objetivo la (re)constitución, el trabajo de los comunistas en el movimiento debería estar en gran medida subordinado a esto, creando las condiciones necesarias para llevar la (re)constitución a cabo y atrayendo a los elementos más conscientes y avanzados a las posiciones revolucionarias, explicando los deseos de la burguesía y los del proletariado, los cuales hacen necesaria su dirección y, por lo tanto, la organización del proletariado revolucionario (con una teoría revolucionaria) mediante el cual poder ser el dirigente.

Conclusión

Más arriba hemos mencionado que el proceso independentista puede crear y crea contradicciones y conflictos entre distintas burguesías, y aunque, en un principio, esto debilita la dominación burguesa en general, también es posible que una de las dos burguesías se fortalezca mediante el proceso. De todos modos, los comunistas no debemos de tener ningún miedo a esto, ya que mientras el proletariado mantenga su independencia de clase, si en el camino hacia el socialismo al luchar contra una burguesía o bloque imperialista otra burguesía o bloque imperialista sal fortalecida; y es que, aunque al principio salga beneficiada, debido a que esa lucha ha servido para llegar al socialismo, a más largo plazo habrá servido para destruir el capitalismo mundial y, por lo tanto, todas las burguesías y bloques imperialistas. A pesar de que el proceso de Catalunya, en un principio, no nos acerca al socialismo, es posible que si obramos de la manera correcta la situación pueda ser usada para los deseos y objetivos del proletariado; por eso, aunque del proceso puedan salir beneficiados los BRICS o la burguesía catalana, además de debilitar el sistema burgués en general, a largo plazo también debilitaría a la burguesía catalana y a los BRICS, siempre y cuando cumplamos nuestras tareas, que a nuestro juicio son las expuestas más arriba y que podríamos separar en dos partes:

Por un lado, los quehaceres generales, mediante el análisis de la situación concreta y de la realidad lo que hay que hacer por la liberación nacional y el socialismo: la continuación del proceso para la agravación de las contradicciones; convertir el actual movimiento en un movimiento nacional a favor del derecho de autodeterminación; mediante la agitación, propaganda y la experiencia, dejar claras las intenciones de la burguesía y atraer a las masas hacia el proletariado revolucionario y, por último, la lucha contra los nacionalismos para que sea posible una real unidad de clase. Por otro lado, teniendo como objetivo la (re)constitución del Partido, atraer a los elementos más adelantados a los comunistas y crear las condiciones para llevar a cabo dicha (re)constitución.

Ambos son totalmente necesarios, los primeros para aprovechar la situación en el camino al socialismo y para no alejarse de las masas en la (re)constitución, haciendo nuestras sus principales reivindicaciones democrático-populares y para convertirnos en referente debido a la firmeza y consecuencia en la lucha por esas reivindicaciones. Sin hacer esto, las masas cogerían una actitud negativa con respecto a los comunistas, por ser simples charlatanes que dicen frases pseudorrevolucionarias y dejar a un lado la práctica revolucionaria. Por lo tanto, al no haber conseguido la fusión con las masas no podríamos de ninguna manera hablar de Partido Comunista. La otra parte de nuestras tareas es igualmente totalmente necesario en el camino al socialismo, para poder llevar a cabo las primeras tareas de forma unida y realmente revolucionaria y poder así sacar el máximo beneficio del proceso independentista.

Para finalizar, tenemos que denunciar el juego de la burguesía nacional de Catalunya (entiéndase como el sector que reivindica la nacionalidad de Catalunya) con el proceso. Después de que el año pasado en el referéndum Catalunya dijera SÍ a la independencia, siguen con sus trucos y han convocado unas elecciones plebiscitarias llenas de ambigüedad, en las cuales los siervos de la burguesía decidirán en su parlamento la palabra legítima de los catalanes. A decir verdad, no hay ninguna garantía de que la victoria de la coalición JxSi vaya a declararse la independencia; Artur Mas dice una y otra vez que es necesario hablar con España, la CUP misma ha rechazado participar en la coalición debido a la misma razón. Que después de las elecciones no se declarara la independencia supondría la enésima farsa por parte de la burguesía catalana. Aún declarándolo, por ahora sin el apoyo de ninguna fuerza imperialista, muy difícilmente evitarían en Catalunya la independencia política (suspendiendo la autonomía e imponiendo por la fuerza los mecanismos de la Tribunal Constitucional) y/o militar (la tan conocida amenaza de los tanques). En este sentido, la única salida que le queda a la burguesía catalana es obtener el apoyo del imperialismo ruso o chino, ya sea para presionar a la UE o para directamente cambiarse de bloque imperialista. Entre las dos opciones (declarar la independencia o negociar con el Estado) parece que la segunda es más posible, sobre todo teniendo en cuenta la actitud de la burguesía nacional hasta ahora.

Los comunistas, no pretendemos nada más que se cumpla lo que el referéndum (9N) del año pasado declaró, reivindicando así el derecho de autodeterminación por encima de todo. Sin referéndum, cualquier mecanismo de la burguesía, ya sean las elecciones burguesas, el parlamentarismo o cualquier mecanismo parecido reflejan la violación de la decisión legítima y democrática de la nación catalana. Por todo ello, la organización Kimetz aboga por el boicot frente a las elecciones del 27S, pues no son más que signos de engaño.

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